Las fiestas de San Isidro en la Ribera

Hola, criaturas del campo, de la brasa y de la verbena.
Bienvenidos a este special de Navarra Cultural Weekend dedicado a San Isidro en la Ribera, o dicho de otro modo: el fin de semana en el que se bendicen los campos… y luego se celebra como si el santo hubiera pedido también DJs, vacas, chistorras y una buena brasada.

El viernes 15 llega con nivel.
En Buñuel, a las siete y media, bendición de campos y misa; a las ocho y media, la brasada; después fuegos artificiales; y por la noche, verbena con el Grupo Ivania. Vamos, una agenda perfectamente equilibrada entre la devoción y el colesterol feliz.

En Funes, la cosa se pone seria desde el mediodía: degustación de pimientos rellenos, luego vacas, luego ronda de bares y después fiesta mexicana. Una combinación que no explica nadie, pero que funciona.

En Cabanillas, además de las vacas de Magallón y los DJs de madrugada, hay también misa, procesión y música con la orquesta Dolche, porque aquí el día de San Isidro empieza con respeto… y acaba con resistencia física.

Y Fitero también entra en el mapa con aurora, procesión, aperitivo y chistorrada popular, que es una forma muy elegante de decir que la fe aquí se acompaña siempre bien.

El sábado 16, la Ribera se divide entre el folklore, el desmadre y el deporte de recoger cosas al vuelo.
En Cascante, reparto de almendras, carrozas y por la noche Orquesta Nueva Era. La pasarela de la Ribera, pero con más ingenio y menos poses.

En Funes, toca gigantada, comida popular, perritos calientes y DJ. O sea: infancia, merienda y fiesta sin pausa.

Y en Buñuel, ojo con Mamarratxos Rock, porque si lo tuyo no son las jotas sino las guitarras, ahí tienes tu misa alternativa.

El domingo 17 se remata la jugada.
En Cascante, feria de artesanía y campeonato de recortes: gente saltando delante de vacas como si hubieran firmado un acuerdo privado con la gravedad.

Y en Funes, feria de artesanía por la mañana y toro de fuego por la noche. Así puedes comprarle algo bonito a la suegra… y luego salir corriendo entre chispas como broche final del fin de semana.

Consejo final: si vas a la Ribera este San Isidro, lleva calzado cómodo, hambre entrenada y cero expectativas de dormir pronto. Porque aquí al santo se le honra como se merece: con campo, con fiesta y con mucho ambiente.

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